Solo sabe a Mar. Casa Adriano

Solo sabe a Mar. Casa Adriano. Sabe a Mar y al valor del trabajo bien hecho. Casa Adriano, es de esos restaurantes donde con tan solo traspasar sus puertas hacen que te sientas como en tu propia casa. Y esto, es precisamente lo que deseo compartir con todos vosotros.

Cuando conocí a Adriano Otero por primera vez, fue como si nuestra amistad se hubiera forjado durante toda una vida.

Su poder natural de conectar con las personas me atrajo de forma singular. Es más, llegué a interactuar gracias a él con otros clientes que hoy en día son sus amigos.

Nace en Mondariz (Pontevedra) -privilegio de la naturaleza- hace 68 años, empezó muy fillo en el oficio, lo hizo con 15 años, y nos cuenta que seguirá en activo hasta que el cuerpo aguante, porque “le encanta” y es su vida.

Comienza en Portonovo (Sanxenxo) “El Hogar del Pescador”, hasta llegar al Cielo de Madrid en 1973 y lo hace para inaugurar -nada más y nada menos- un restaurante con título de marisquería, Combarro.

Donde después de casi veinte años de servicio impoluto decide emprender junto a otros socios La Castañal, más tarde llegaría El Centollo y para acabar en compañía con Burela.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Escaparate

Y es que Adriano quería construir su propia casa, y lo hace en solitario en el 2003. Ahora, mirando hacía atrás y reflexionando sobre las claves de su camino hacía el éxito, reconoce a quien siempre le acompañó, su mujer Dora Nogueira, a quién agradece por su incesante esfuerzo y dedicación.

Su fórmula se basa en la honestidad, el buen producto, buscando siempre la máxima calidad a un precio equilibrado, no se permite fallar a sus clientes que muchos de ellos se convertirán en amigos. Así es como Casa Adriano se ha labrado a pulso la gran fama del buen comer y el paraíso para los gastrónomos a los que nos fascina el marisco.

Y todo ello, sin olvidarnos de su implicado equipo, -los de la casa- que llevan tantos años juntos, de barra hacía adentro manda Manolo, en los fogones pilota Ana con las mejores manos de Alex, Magi y Angela y en sala comanda Pepe junto a María y Antonio, además, de quien nos ayuda a aparcar el vehículo Diego. Todos ellos siempre tienen una sonrisa para regalarte.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Sala

Su hijo David que apenas conoció a su padre hasta que comenzó a trabajar con él a los 18 años -recien sacado el carné de conducir-. Fue por aquel entonces cuando aparcaba los coches de los clientes en La Castañal, y lo hacían los hijos de los socios quienes se encargaban de esta labor, además de lavar los platos del establecimiento.

Siempre tiene como referencia a su padre, por su capacidad de entrega incondicional. A los 24 años entró a formar parte de la empresa familiar, compaginando su trabajo en sala con sus estudios de producción audiovisual. En la actualidad es quien se encarga de la administración y de las compras.

Solo quien se entrega a esta profesión sabe de su dureza, David nos confiesa: “no quiero vivir con mis dos hijos, lo que no me permitió vivir con mi padre”.

Ahora, es el momento de conciliar mientras se pueda, he pedido en mi carta a los Reyes Magos para los próximos años seguir como estamos haciendo las cosas, que nuestros clientes disfruten de sus experiencias gastronómicas en nuestra casa y en la tuya. Casa Adriano.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Adriano y David – “De tal palo tal astilla”

Con las mismas mimbres de los mejores restaurantes de la capital, a un precio equilibrado. Sus proveedores sirven a diario directamente mariscos y pescados desde O Grove, la Guardia, Cangas, Boiro…, les llegan vivos.

Aquí también puedes degustar un generoso lacón con grelos junto a un entrante y salir muy bien de precio.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Esperando pista

De estos fogones han salido viandas capaces de conquistar a Ferran Adrià, Martín Berasategui, David de Jorge (Robin FOOD), y todo tipo de personas del mundo de la cultura, el deporte y la política.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Cociendo Centollas

Empezamos con un aperitivo de cortesía, un caldito bien caliente, una rica ensaladilla rusa o como en este caso unos Mejillones a la Gallega, de lo más “coloraos” con su receta original a base de pimentón agridulce y buen aceite de oliva.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Mejillones a la Gallega

Llegan las más finas y valoradas para encontrarse con un guiso muy marinero, donde se combina la deliciosa carne de este bivalvo y la esencia que confiere a su salsa, el resultando es pecaminoso.

Se permite mojar y volver a pedir pan.

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Almejas a la Marinera

Percebe de la Costa da Vela, extraidos por los percebeiros de la Cofradía de Cangas justo debajo del faro de Cabo Home. Desde aquí viaja este exclusivo manjar cuya captura implica un alto riesgo.

Solo agua y sal, como dice mi amigo gallego Tonecho, quien nos recuerda como cocerlos: “auga a ferver, percebes botar, auga a ferver, percebes sacar”. Finalmente se sirven en bandeja y tapan con un trapo limpio para preservar su temperatura.

Es uno de mis preferidos, para pelar el percebe hay que apuntar hacía abajo al plato y así no manchar al comensal que tienes enfrente.

Obtén su carne y aprovecha el caldo exprimiendo su increíble sabor a mar.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Percebes

El color y su brillo excitan nuestras papilas, el Camarón de la Ría, de calibre XXL, esconden bajo su frágil cascara una carne de elegante sabor que son de mayor intensidad en los jugos de la cabeza.

Acertadamente o no, solemos decir que -se comen como las pipas-, una expresión que viene a reproducir que cuando empiezas a probarlos no podrás parar. Son la Mundial de ricos.

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Camarones de la Ría

Albariño joven de la casa de Bodegas As Laxas, también conocida como del Cura, ya que todos sus viñedos se encuentran ubicados debajo de la Iglesia.

Un vino limpio y brillante de color amarillo pajizo. En nariz presenta un intenso aroma, llegan las notas frutales y florales, destacando la manzana y frutos de hueso.

En boca es muy fresco, con ligera acidez. Goloso y fácil de beber, es ideal para acompañar a lo largo de toda la comida.

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Albariño de la casa

Patata gallega con bogavante o bogavante con patata gallega. El orden del producto no alteran el resultado.

Otro guiso que nos hacen regresar al origen y en el que se combina el marisco con las patatas.

Armonía perfecta de los platos clásicos versionados al gusto del hoy. Una propuesta de lo más convincente, extra sabrosa que querrás repetir.

¿Sabes qué? Estas patatas están divinas de la muerte. ¡¡Ahhhh se siente, haber preferido susto!!

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Bogavante y sus patatas

La Queen de los Crustáceos. Centolla y su coral. Recien llegada de la península situada en la entrada de la ría de Arousa -O Grove-.

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Centolla de O Grove

En su punto perfecto de cocción y finura. El caparazón se utiliza a modo de sopera, en el vamos a encontrar su caldo y coral, junto a partes de la carne que se desprende al abrirlo.

El cuerpo se trocea en cuatro pedazos más/menos, que servirán para ir desgarrando sus finos y delicados trocitos de carne, aquí hay que tirar de manos y rechupetear sin parar.

Las patas se machacan con una maza y con un poco de paciencia extraemos lo que guarda a buen recaudo en su interior.

Una buena centolla es un primor, posee un sabor a mar que no te dejará indiferente.

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Con su Coral

La Princesa y rica Nécora nos muestra su carne de color nacarado y limpio. Igualmente la probamos cocida como casi todo el marisco, aunque a veces, también se pueden tomar a la plancha.

Sus aromas se caracterizan por ser similar al de las nueces. De sus patas es difícil extraer su escasa carne con lo que sumaremos sorbiendo sus jugos y partiendo con mucho cuidado.

Sigue sabiendo a mar, elegante y fino, esto no va de prisas, “trocito a trocito” sabe a Gloria.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Nécoras

Langosta de A Guarda (La Guardia) es puerto de mar, el pueblo marinero más meridional de la provincia de Pontevedra, hace frontera con Portugal y la desembocadura del rio Miño.

Esta zona es considerada por tener las mejores langostas del mundo, desde aquí viajan a Casa Adriano.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Langosta de La Guardia

Quizás sea uno de los mariscos más glamurosos de nuestra geografía.

Se corta en vivo, empezando por el centro de la cabeza, hasta su cola, hay que hacerlo rápido para que sus jugos no se salgan del caparazón.

Podemos observar su tersa carne junto a sus huevas maduras pegadas en el exterior de la cola.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Abierta al medio

Se coloca sobre la plancha hasta que su carne quede cuajada y solo entonces se le da la vuelta hasta tornarse un atractivo color dorado.

Sabores naturales los que nos entrega en cada bocado, que nos sabe a rica brisa marina. Me muero de amor al tomar con la mano cada pedacito que me acerco a la boca. ¡¡Verdadero delicatessen!!

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Solo plancha

También de pescados se alimenta el hombre… no pueden faltar sus pescados, Merluzas, Rodaballos, Lubinas y Rapes entre otros.

Probamos el Rodaballo salvaje al horno, se presenta con costra de pan rallado en su cima, acompañado de patatas y su pisto.

Es una delicia tomar las herramientas y despegar “lasca a lasca” su sabrosa y gelatinosa carne.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Rodaballo al horno

¿Qué tal si vamos concluyendo? Y para acabar lo hacemos con un auténtico clásico de la repostería gallega.

Filloas rellenas de crema, crujientes por fuera, salpicadas de azúcar y canela y en su interior una crema dulce.

Solo sabe a Mar. Casa Adriano
Filloas rellenas de crema
Solo sabe a Mar. Casa Adriano

En nuestro recorrido por la gastronomía en Casa Adriano probamos algunos de sus ricos tesoros, su carta aún da para mucho más.

Hemos sido testigos en primera persona de la excelsa calidad de sus productos, que puedes degustar -en su casa o en la tuya-, también preparan mariscos para llevar.

Adriano, que te voy a contar, tu personalidad engancha, ya tengo ganas de volver a abrazarte y saludarte. Felicito a tu hijo David, por tener la brújula que marca su presente y futuro con claridad meridiana.

A todo el equipo que compone este restaurante, mi más sincera enhorabuena, aún con “bulla” lo hacéis mejor.

Prometemos volver a poner Las Manos en la Mesa.

Casa Adriano (disponen de aparcacoches y parking propio)

Dirección: Calle de Pamplona, 19, 28039 Madrid

Teléfono: 914 50 08 85

2 thoughts on “Solo sabe a Mar. Casa Adriano

  1. Lo he visitado varias veces, es increíble la buena relación calidad precio. Adriano una magnífica persona.

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