TRASTÁMARA en Palacio HELGUERA: cocina cántabra con fusión peruana. En el corazón del Palacio de la HELGUERA, rodeado de naturaleza y con las montañas como telón de fondo, se encuentra Trastámara.
Un restaurante que no se visita: se vive, se siente, se experimenta.

Desde el primer instante, la sala cautiva con su elegancia serena y sus amplios ventanales, que conectan interior y paisaje en una armonía casi escénica.

La propuesta gastronómica, liderada por el chef Renzo Orbegoso, se construye sobre un interesante diálogo entre Cantabria y Perú. Una cocina con identidad que respeta profundamente el producto local mientras incorpora matices, técnicas y recuerdos de la tradición peruana, logrando una fusión sutil, coherente y muy personal.

Rulo de Salmón ahumado… el aperitivo
Disfrutamos de un rulo de salmón ahumado que arropa unas finas láminas de aguacate y una emulsión de boniato de gran finura. La combinación se cierra con el contraste intenso de la aceituna negra liofilizada, logrando un equilibrio perfecto entre la suavidad del pescado y la profundidad del fruto liofilizado.
Nos acompañará un excepcional pan de masa madre de La Asunción, el estandarte de la panadería artesanal en Torrelavega.

Anchoas en vinagreta de tomate
Continuamos el recorrido rindiendo homenaje a la tierra que nos acoge, Cantabria, cuna indiscutible de la mejor anchoa del mundo. Para honrar este legado, degustamos unas intensas anchoas de la conservera Al Borde del Mar, un producto que destaca por su firmeza y pureza.
Servidas con una vibrante vinagreta de tomate, lograron despertar el paladar con su profundidad salina, recordándonos por qué esta región es el corazón de la tradición conservera artesanal.

Mar de fondo (blanco 2024)
Para elevar este inicio, elegimos maridar el pase con Mar de Fondo, un vino blanco de la costa de Cantabria (VT Costa de Cantabria, 2024).
Su carácter fresco y su equilibrio impecable se funden con los sabores marinos, actuando como el compañero ideal para realzar cada matiz del salmón y la potencia salina de la anchoa.
Es, en esencia, la expresión líquida de nuestro entorno.

Croquetas variadas
La propuesta de croquetas fue, sin duda, una lección de técnica y sabor: —de centollo, de jamón ibérico y de calamar en su tinta—.

Cada unidad llegó a la mesa con una bechamel de textura etérea y cremosa —lejos de ser líquida—, que envolvía un corazón sabroso y honesto en cada una de sus variedades: centollo, jamón ibérico y calamar en su tinta.
Se percibe una ejecución impecable, donde el crujiente exterior cede el paso a una cremosidad profunda que confirma el mimo absoluto puesto en cada detalle de la cocina.

Ensaladilla Trastámara
Turno de la ensaladilla Trastámara, una versión deliciosa que respeta los ingredientes de siempre: patata, zanahoria y guisante. Lo que la hace especial es su suave mayonesa de langostino y el generoso manto de ventresca de atún que la cubre, rematado con unos frescos brotes de guisante.
Es el mejor ejemplo de cómo un plato de toda la vida se convierte en una experiencia de lujo cuando se elige buen producto y se pone cariño en cada detalle.

Tagliatelle con salsa Huancaína y Carabinero
Dimos paso a uno de los platos más sorprendentes del recorrido: unos tagliatelle bañados en salsa huancaína, esa creación peruana de cremosidad picante que aquí se reinventa con maestría.
La propuesta alcanza su «clímax» con un imponente carabinero asado que corona el conjunto, aportando su jugosidad dulce y su nobleza marina.
Es una fusión que se expresa con elegancia y profundidad, donde el Mediterráneo y los Andes dialogan en perfecta armonía, sorprendiendo al paladar con cada bocado.

Pico Cuadrado
El cambio al tinto marcó un punto de inflexión perfecto: Ribera Pico Cuadrado de vendimia seleccionada, un vino de estructura firme y taninos pulidos que anticipaba el carácter de los platos más contundentes por llegar.
Su intensidad frutal y paso sedoso preparan el terreno para platos más contundentes, sellando una armonía perfecta entre copa y cocina.

Rape soasado y su pilpil
El rape soasado se presentó en su máxima expresión, acompañado de verduras al dente —zanahoria baby, coliflor, bimi, calabacín y brócoli— que mantenían su textura crujiente y punto exacto.
El pilpil, reducido a su esencia, unía el conjunto con una precisión impecable que respetaba la firmeza jugosa & gomosa del pescado, demostrando un dominio absoluto del producto y del fuego.

Rabo de Toro al curry rojo y leche de coco
Mientras tanto, el rabo de toro con curry rojo y leche de coco irrumpió con un giro inesperado, intenso y profundamente envolvente que desnuda la personalidad creativa del chef.
La leche de coco actúa como contrapeso magistral, neutralizando la potencia del curry en una sutil lucha de poderes donde ninguno domina al otro, sino que se funden en un —equilibrio fascinante que redefine el clásico—

Crème Brûlée y Mil Hojas de Manzana
El final dulce no decepcionó: una crème brûlée clásica perfectamente ejecutada, con su crema sedosa y templada que se desliza en boca como un abrazo cálido; al centro de la escena irrumpe una milhoja de manzana de hojaldre etéreo que envuelve una compota casera de intensa frescura frutal.
Dos postres en uno que pusieron un broche impecable a una experiencia redonda, dejando el paladar en calma absoluta.

Trastámara no es solo un restaurante de hotel, es un destino gastronómico en sí mismo. Una cocina de temporada, honesta y creativa, que encuentra su fuerza en la fusión bien entendida y en el respeto absoluto al producto.
Una experiencia gastronómica que invita a detener el tiempo, alargar la sobremesa y, sobre todo, volver a poner Las manos en la Mesa. Nuestro más sincero reconocimiento a profesionales excepcionales como Marisol e Irma, pilares de excelencia y dedicación en la gastronomía.

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