Palacio de la HELGUERA: escapada de lujo en Cantabria para los cinco sentidos.
Hay lugares que no se visitan, se quedan contigo. Palacio de la HELGUERA es uno de ellos. Un refugio en pleno corazón de los Valles Pasiegos donde historia, estética y bienestar se entrelazan hasta convertir la estancia en algo difícil de olvidar… —incluso en las próximas dos vidas—
La llegada ya anticipa lo que está por venir. La imponente fachada del palacio, custodiada por naranjos rebosantes de vida, marca el inicio de una experiencia donde el tiempo parece detenerse. Construido en el siglo XVII como residencia de la nobleza cántabra, el edificio conserva intacta su esencia señorial, con muros de piedra, maderas nobles y una presencia que impone sin esfuerzo.

Atravesar sus puertas es entrar en otro mundo. A la izquierda, una zona de confortables sillones de piel invita a relajarse, mientras la elegante barra anticipa el placer con una copa en la mano en su exclusivo Chiki Bar. A la derecha, un espacio igualmente seductor —con chimenea incluida— regala ese instante de calma que se disfruta antes de seguir descubriendo.

La recepción es una declaración de intenciones: piezas únicas, lámparas con carácter, una Virgen de la Inmaculada Concepción que observa en silencio… y una escalera que no solo conecta plantas, sino historias.
Porque aquí cada rincón tiene algo que contar.

En la primera planta comienza el viaje más emocional. Las estancias, todas ellas tematizadas y nombradas en honor a personajes históricos, conforman un auténtico universo propio.
El salón principal es, sencillamente, espectacular: un lugar donde uno se quedaría horas, escuchando el sonido de la naturaleza mientras hojea un libro.

El estilo rococó fluye sin medida, desplegando una elegancia envolvente que alcanza la zona de comedor, presidida por una mesa soberbia pensada para encuentros inolvidables.
La chimenea, los textiles nobles y las piezas de colección elevan cada rincón a una escena que invita a detenerse y disfrutarla.
Y sí, todo lo que ves… se puede adquirir.

Seguimos ascendiendo hasta la segunda planta, donde la intimidad toma forma en sus cuatro habitaciones.

La nuestra, Conde de la Gomera, es pura magia: abuhardillada, luminosa, con una bañera exenta que se convierte en protagonista absoluta.

Detalles dorados, suelos de madera, vigas pintadas… cada elemento está pensado para seducir desde el primer instante. Aquí dormir no es solo descansar, es habitar la historia.

El recorrido continúa hacia uno de los grandes pilares del palacio: su propuesta gastronómica. Tras atravesar una luminosa terraza —interior y exterior— donde se sirven los desayunos.

Llegamos a Trastámara, el restaurante liderado por el chef Renzo Orbegoso. Aquí, como no podía ser de otra manera, pondremos Las Manos en la Mesa. Su cocina traza un diálogo elegante entre Cantabria y Perú, con platos que respetan el producto local mientras incorporan matices y técnica que sorprenden.
Todo ello acompañado de grandes ventanales que enmarcan un paisaje de montañas verdes y animales pastando en libertad.

Y cuando parece que ya lo has visto todo, llega el momento de parar. La zona wellness se revela como un universo propio: una piscina exterior tipo skyline donde el paisaje se funde con el agua…

En el interior, una segunda piscina climatizada se convierte en refugio, acompañada por una gran chimenea que aporta calidez, junto a tumbonas y confortables sillones que invitan a alargar el momento.

Y un jacuzzi con vistas que invitan a olvidarse del tiempo.

A esto se suma el espacio más íntimo: baño turco, sauna y duchas privadas, diseñados para desconectar de verdad.
Y para quienes no renuncian al movimiento, —el gimnasio— equipado con maquinaria de última generación, permite entrenar con vistas al jardín.
Aunque aquí, la verdadera actividad es dejarse llevar.

Palacio de la HELGUERA no es solo un hotel boutique. Es un concepto. Un “hotel anticuario” donde cada objeto cuenta una historia y puede formar parte de la tuya. Es también gastronomía con identidad, bienestar consciente y una conexión real con la naturaleza que en primavera alcanza su máximo esplendor.
Ubicado a menos de una hora de Santander —con tan solo 11 exclusivas habitaciones—, reconocido con la Llave Michelin y miembro de Relais & Châteaux, éste palacio se ha consolidado como uno de los grandes destinos del lujo en España.
Pero más allá de los reconocimientos, lo que realmente lo define es su capacidad de transportarte a otro tiempo… sin renunciar a nada. Hay sitios a los que volverías. Y luego está Palacio de la HELGUERA, al que simplemente no quieres marcharte.
Y si algo termina de dar sentido a todo, es el equipo humano que lo hace posible. Gracias por la profesionalidad, la cercanía y esa atención llena de finura que marca la diferencia. A Gloria, Mario, Marisol e Irma, por convertir cada instante en algo aún más especial. Porque al final, el verdadero lujo también se mide en cómo te hacen sentir.
Palacio de la HELGUERA Dirección: Palacio de la Helguera s/n, 39679 Las Presillas, Cantabria

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