Don Giovanni con La Mateo: Una experiencia enológica y gastronómica. Hay encuentros donde todo encaja: el espacio, la cocina, el vino y el relato que los une.
Así fue la velada vivida en el restaurante Don Giovanni, donde Andrea Tumbarello y Bodegas La Mateo firmaron una armonía medida al detalle —con el vino como hilo conductor y la gastronomía como lenguaje común—.

En la imagen aparecen Mateo Ruiz Moreno, al frente de Bodegas D. Mateos, y Andrea Tumbarello, chef y propietario de Don Giovanni, dos nombres ligados a la excelencia y al trabajo bien hecho.
Tumbarello, reconocido como uno de los grandes embajadores de la trufa en España, ha convertido este ingrediente en una auténtica seña de identidad culinaria, —consolidando una trayectoria marcada por la creatividad, la constancia y el dominio del producto—.

Aperitivo de Bienvenida
Probamos unos palitos de Mortadela de Bolonia, y de Cecina de Buey El Capricho, acompañados de un excelente champagne.
El Champagne Rosé Brut “Rosé Experience”, de delicado color rosa pálido y perlaje fino, sedujo con una nariz de bayas rojas, melocotón y notas florales. En boca mostró un atractivo crescendo, con textura cremosa, equilibrio y un final fresco y afrutado.
En formato magnum, el Champagne Extra Brut Blanc de Blancs Grand Cru “Mesnil Expérience” ofreció un perfil más tenso y mineral. De tono pajizo con reflejos dorados, desplegó aromas cítricos, de manzana verde y matices minerales. Seco, sápido y elegante en boca, destacó por su acidez vibrante y un final largo, cítrico y salino.
En el aperitivo de bienvenida, el apartado líquido brilló con dos referencias de André Jacquart, distintas pero complementarias en estilo.

Prosciutto e Funghi
La Prosciutto e funghi de Don Giovanni se apoya en una fórmula clásica bien ejecutada, con salsa de tomate, mozzarella, jamón cocido, champiñón fresco laminado y orégano.
Una pizza sencilla en apariencia, pero construida sobre el equilibrio entre producto, textura y sabor, que confirma por qué este es uno de los formatos más reconocibles y apreciados de la carta italiana.

La Mateo Blanco 2023
La experiencia comenzó con La Mateo Blanco 2023 (Tempranillo Blanco), una referencia que confirma el excelente momento que vive esta variedad en Rioja y que abre el discurso con precisión y elegancia.
En copa, brillante y con reflejos verdosos, ofrece una nariz compleja de fruta de hueso, cítricos y flores blancas, con sutiles notas cremosas de barrica.
En boca es untuoso y con acidez fresca y un perfil elegante, estructurado y claramente gastronómico.
Desde el primer pase, el menú dejó claro que no se trataba solo de acompañar vinos, sino de construir una experiencia donde cada plato y cada copa se potencian mutuamente.

Un inicio preciso, sabroso y lleno de intención.

Uovo Millesimé
Uno de los platos más icónicos de la casa, nacido —como tantas grandes creaciones— de un error afortunado que terminó convirtiéndose en imprescindible.
El Uovo Millesimé combina yema de huevo de corral, caviar de trufa, láminas de trufa y una profunda crema de boletus, componiendo un conjunto de intensidad y elegancia aromática.
Se acompaña de focaccia artigianale, invitando a romper, mezclar y apurar cada matiz del plato hasta el final.
Un gesto casi ritual que define la experiencia.

La Mateo Colección de Familia Vendimia 2023
La Mateo Colección de Familia Vendimia toma el relevo en la secuencia con un perfil más profundo y estructurado, mostrando el lado más clásico y ensamblado de la bodega.
En copa muestra un intenso color rojo rubí de capa alta. La nariz es expresiva, con fruta negra madura, notas especiadas y madera tostada bien integrada.
En boca es resulta amplio y persistente, con un final cremoso y balsámico y un perfil complejo y gastronómico.
Un vino que encuentra su lugar natural en la mesa, dialogando con platos de mayor intensidad y aportando profundidad al recorrido de la experiencia.

Raviolacci de carne de Caza Mayor
Llega entonces uno de los grandes momentos: la pasta. Los raviolacci de jabalí, generosos y de trazo contundente, se presentan envueltos en un sabroso jugo de carne y una equilibrada salsa de tomate que realza sin eclipsar.
El conjunto se remata con queso parmigiano a discreción, aportando profundidad y ese punto «umami» que redondea cada bocado.
Una propuesta franca, intensa y profundamente reconfortante.

La Mateo Colección de Familia Garnacha Cepas Viejas 2019
La Mateo Colección de Familia Garnacha Cepas Viejas introduce un cambio de registro, poniendo el foco en la finura y la expresión más refinada de la variedad en Rioja.
En copa muestra un intenso color rojo picota de capa alta. La nariz es elegante, con fruta roja y negra compotada, notas de cacao, tabaco y madera bien integrada.
En boca es carnoso, amplio y envolvente, con buena acidez y un final largo, equilibrado y con sutil fondo mineral.
Un vino que aporta matices y precisión al recorrido, elevando el diálogo entre cocina y vino hacia un terreno más sutil y expresivo.

Tartar de Buey El Capricho
Turno para la carne con un tartar de entrecot de buey de El Capricho, donde la calidad de la materia prima se impone desde el primer bocado.
Cortado a cuchillo y trabajado con precisión —ofrece una textura sedosa y un sabor profundo, limpio y elegante— en el que la maduración y la raza se expresan con nitidez.
Un plato directo, sin artificios, que rinde culto al producto en su máxima pureza.

La Mateo Colección de Familia Finca El Salobral 2020
El recorrido culmina con La Mateo Colección de Familia Finca El Salobral 2020 (Tempranillo), la expresión más profunda y ambiciosa de la bodega, concebida como un vino de origen, carácter y tiempo.
En copa presenta un intenso color rojo rubí de capa alta. La nariz es potente, con fruta negra en compota, notas minerales y toques de tinta.
En boca es complejo, estructurado y elegante, con taninos maduros y un final largo, profundo y persistente.
Un vino que no solo cierra el menú, sino que lo eleva y le da sentido, funcionando como homenaje a una trayectoria y como declaración de intenciones de futuro.

Paletilla de Cordero lechal
La paletilla de cordero lechal, cocinada a baja temperatura con sal, mantequilla, tomillo y romero, se presenta deshilachada sobre un cremoso «parmentier» de patata trufada.
La carne resulta melosa y profundamente aromática —la carne se deshace con suavidad—, impregnada de los matices herbáceos y la riqueza de la cocción sin prisas.
Un conjunto elegante y reconfortante que eleva el recetario más clásico.

Helado de Stracciatella
El broche dulce llega con un delicado helado de stracciatella, elaborado al momento por Carlotta Tumbarello con el apoyo de la máquina Carpigiani.
Cremoso, fresco y de textura impecable —combina la pureza láctea con el crujiente sutil del chocolate—, cerrando la experiencia con ligereza y precisión.

Como todo gran recorrido gastronómico, la experiencia gastronómica no se mide solo en platos, sino en la armonía entre cocina, sala y relato. Don Giovanni y La Mateo firmaron una propuesta sólida, coherente y llena de matices, donde cada pase encontró su sentido y su momento.
El cierre no puede ser otro que el agradecimiento —a un equipo que entiende la hospitalidad como un oficio preciso y generoso—.
Enhorabuena a todo el personal, por su profesionalidad, atención y cuidado en cada detalle, por hacer que la experiencia fluya con naturalidad y deje huella más allá de la mesa. Porque, al final, son las personas quienes convierten una comida en algo verdaderamente memorable.

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