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Rural: El Otoño se sirve con carácter.

Rural: El Otoño se sirve con carácter

Rural: El Otoño se sirve con carácter.

Hay visitas gastronómicas que se disfrutan mientras suceden y otras que permanecen en la memoria mucho después de abandonar la mesa. Esta última experiencia en Rural pertenece, sin ninguna duda, a las segundas.

Hemos regresado para descubrir y probar algunas de sus nuevas propuestas de otoño y, qué decir, son sencillamente maravillosas. Tanto que, mientras escribo estas líneas, todavía me «rechupeteo» al recordar determinados bocados. Porque hay sabores que no se olvidan —elaboraciones que sorprenden y experiencias que consiguen convertir una comida en algo verdaderamente especial—.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Todo preparado

Rural = Producto

En Rural, el producto no necesita artificios para reivindicar su protagonismo. Aquí se cocina —desde el conocimiento, el respeto al origen y una interpretación gastronómica— que encuentra en la «carne» uno de sus principales argumentos. Una cocina que parece sencilla cuando llega a la mesa, pero que se descubre detrás de cada elaboración técnica, sensibilidad y una buena dosis de saber hacer.

Su atmósfera acogedora, el aroma de las elaboraciones y esa particular manera de entender la gastronomía construyen el escenario perfecto para lo que está por llegar.

Y lo que llegó a nuestra mesa fue una experiencia plena. De esas que despiertan los sentidos, invitan a disfrutar sin prisas y dejan unas ganas enormes de volver.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
El Chef Ricardo Acquista

Espiga – Olivas – Manteca

La experiencia comienza con uno de esos pequeños rituales que anticipan lo que está por venir. Sobre la mesa, un magnífico pan de espiga elaborado con trigo caaveiro, obra de Panes con Alma, de corteza crujiente, miga generosa y sabor auténtico. Porque nunca me cansaré de repetirlo: un buen pan es mucho más que un acompañamiento; es una declaración de intenciones.

A su lado, una selección de aceitunas italianas y sevillanas y una irresistible manteca colorá, de esas que convierten el primer bocado en un auténtico vicio y hacen prácticamente imposible dejar algo en el plato.

Y es que en Rural hasta los primeros compases de la experiencia tienen mucho que contar.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Espiga – Olivas – Manteca

Majuelos del Chiviritero 2024 – Cantalapiedra Viticultores

Un verdejo de viñas viejas con carácter, elegancia y personalidad. Aromas de fruta blanca madura, delicadas notas especiadas y un sutil fondo mineral. En boca, amplio, fresco y envolvente, con un final largo y persistente. 

Un blanco que reivindica su origen y demuestra la grandeza de los verdejos con identidad propia.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Majuelos de Chiviritero

Mortadella de Bolonia – Trufa de verano – Palitos suflados

Y llega una de esas propuestas donde la sencillez se viste de elegancia: una aromática mortadella de Bolonia —cortada en finísimas lonchas que se funden delicadamente en boca—.

Justo antes de llegar a nuestra mesa, recibe una generosa lluvia de trufa de verano (Tuber aestivum) recién rallada, que aporta sus sugerentes matices terrosos y perfumados. La acompañan unos crujientes palitos de pan suflado, perfectos para jugar con las texturas.

Un bocado elegante, delicado y tremendamente goloso, donde la sencillez se convierte en puro placer.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Bologna – Tuber aestivum

El sándwich más fino del mundo – Papada Joselito – Trufa

Y seguimos con un bocado tan delicado como irresistible, <<el sándwich más fino del mundo>>. Entre dos finísimas y crujientes regañás, una extraordinaria papada de Joselito, curada lentamente hasta alcanzar una textura sedosa, casi fundente, y un sabor profundo, dulce y persistente, con elegantes recuerdos de frutos secos y dehesa. La trufa —aporta ese toque aromático que termina de elevar el conjunto—.

Un pequeño lujo gastronómico donde el crujiente, la untuosidad y el aroma se encuentran en un equilibrio absolutamente delicioso.

De esos bocados que desaparecen demasiado pronto y permanecen mucho tiempo en la memoria.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Papada Joselito – Trufa

Wagyu A4 – Cabernet Sauvignon – Foie gras

Continuamos con una de esas propuestas que justifican por sí solas la visita. Finísimas láminas de wagyu japonés de calidad A4, procedentes de la sobrecostilla, de extraordinaria infiltración y delicada textura, acariciadas por una vinagreta de Cabernet Sauvignon que aporta frescura y equilibrio. Como colofón, unas lascas de foie gras elevan el conjunto a otra dimensión de placer.

Y aquí llega el ritual: clavas el tenedor en uno de los extremos y comienzas a enrollar delicadamente las láminas, como si estuvieras formando una piruleta —recogiendo en cada vuelta la carne, la vinagreta y el foie—. 

El resultado es un bocado donde todo se funde en perfecta armonía.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Wagyu – Foiegrass – Cabernet Sauvignons

Foie – Frutos rojos – Périgord

Un auténtico espectáculo gastronómico, tanto por su presentación como por la exquisita combinación de sabores y texturas. El foie, untuoso, delicado y profundamente goloso, encuentra en la frescura y el punto ácido de los frutos rojos el contrapunto perfecto, —mientras la salsa Périgord—, intensa, elegante y de profundo sabor, aporta complejidad y redondea el conjunto.

Un juego magistral de contrastes, donde la untuosidad, la acidez y la intensidad se funden en perfecta armonía. Una propuesta de marcado carácter hedonista, de esas que convierten cada bocado en un auténtico placer y dejan un recuerdo difícil de olvidar.

Puro hedonismo servido en el plato.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Foie – Frutos rojos – Perigord

Chantarella – Yema – Cebollino

El otoño se hace protagonista con una propuesta que rinde homenaje a los sabores del bosque. Chantarelas frescas de temporada, ligeramente pasadas por las brasas, lo justo para que suden, concentren su esencia y liberen todo su aroma sin perder su color natural ni su delicada textura.

Las acompaña una yema de huevo atemperada en aceite de oliva, sedosa y untuosa, y una generosa presencia de cebollino fresco, que aporta un elegante contrapunto vegetal.

El plato llega a la mesa para culminar el momento: —romper la yema y mezclarlo todo—, dejando que su cremosidad envuelva cada seta y convierta el conjunto en un bocado extraordinario.

Puro otoño en el plato. Cocina de producto, sensibilidad y sabor.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Chantarella – Yema – Cebollino

Venta Las Vacas 2022 – D.O. Ribera del Duero

Un magnífico Tinta Fina (Tempranillo) elaborado por Juan Carlos Vizcarra para el proyecto Uvas Felices, con 12 meses de crianza en roble francés y americano. En nariz despliega aromas de fruta roja y negra madura, delicadas especias y elegantes notas tostadas. En boca resulta carnoso, sedoso y equilibrado, con taninos redondos y un final largo y persistente.

Un Ribera del Duero con carácter, elegancia y profundidad, perfecto compañero de los sabores intensos de la cocina de Rural.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Venta Las Vacas

Payoyo – Caviar – Trufa

Y llega uno de esos bocados que se apoderan del recuerdo desde el mismo instante en que aparecen en la mesa. Porque no, no estamos ante una empanada cualquiera: estamos ante una pieza delicada, sabrosa y absolutamente memorable, de esas que convierten un gesto tan sencillo como llevarse un bocado a la boca en un pequeño momento de felicidad.

La masa, ligera y perfectamente trabajada, sostiene con sutileza un interior cremoso y lleno de sabor, donde el queso payoyo despliega todo su carácter. En la cima, una generosa cantidad de caviar aporta estallidos salinos y elegancia —mientras una fina ralladura de trufa termina de redondear el conjunto— con su inconfundible perfume.

Un bocado superlativo y adictivo, capaz de hacerte levitar de placer sobre la silla. 

¿Se puede pedir más? Francamente, cuesta imaginarlo.

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Payoyo – Caviar – Trufa

Conchiglioni – Ragú de Wagyu – Parmesano – Trufa

Y llegamos a uno de esos platos que emocionan, que despiertan recuerdos y que te transportan directamente a las grandes mesas familiares de Nochebuena. Unos extraordinarios conchiglioni rellenos de un profundo y meloso ragú de wagyu, elaborado con diferentes cortes: tecla, carrillera de wagyu y osobuco, este último fundamental para aportar ese colágeno que transforma un buen guiso en algo verdaderamente memorable.

El fondo, trabajado a fuego lento con tomate, pimiento y todos esos ingredientes que construyen los grandes guisos de siempre, concentra una intensidad de sabor que se agarra a los labios y permanece en la memoria. Para culminar, parmesano y trufa, dos compañeros de lujo que aportan elegancia, profundidad y un irresistible perfume.

Cierra los ojos y déjate llevar. Cada bocado evoca esos guisos de celebración que todos guardamos en algún rincón de la memoria, esos sabores que reconocemos incluso antes de probarlos. Un auténtico guiso pegalabios —de los que invitan a mojar pan, rebañar el plato y chuparse los dedos sin pedir permiso—.

Un abrazo a la memoria, donde el otoño se convierte en un guiso de esos que dejan huella.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Conchiglioni – Ragú de Wagyu – Parmesano – Trufa

Lentejas Caviar – Pichón – Foie gras

Hay platos que reconcilian la cocina de cuchara con la alta gastronomía, y este es, sin duda, uno de ellos. Un auténtico platazo que eleva unas humildes lentejas a la categoría de manjar.

Las protagonistas son unas delicadas lentejas Beluga, pequeñas, oscuras y de textura exquisita, cocinadas lentamente en un sabroso caldo de ave que las impregna de profundidad y carácter. Sobre ellas, diferentes cortes de pichón —pechuga, muslo y contramuslo—, acompañados de una intensa demiglace de ave que concentra toda la esencia del guiso. Como colofón, un generoso foie gras marcado a la plancha, cuya untuosidad aporta una dimensión extraordinaria al conjunto.

El resultado es una sucesión de sabores profundos, texturas delicadas y contrastes perfectamente ensamblados. Una cucharada invita a la siguiente, y así hasta descubrir, casi con tristeza, que el plato se ha terminado.

Una obra maestra de la cocina de producto, donde la tradición se viste de fiesta y cada cucharada sabe a gloria.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Lentejas Caviar – Pichón – Foiegras

Flan de Yema – Nata – Lima

Y llegamos al dulce desenlace con uno de esos postres que demuestran que la sencillez, cuando se ejecuta con maestría, puede convertirse en algo extraordinario. Un flan de yema de cremosidad casi indecente, elaborado con azúcar, yema y nata, llevado al límite de su cocción para conseguir una textura sedosa, delicada y absolutamente irresistible.

Lo acompaña una generosa nata montada, que acaricia cada cucharada, mientras la ralladura fresca de lima aporta un chispeante contrapunto cítrico que refresca el paladar y equilibra su dulzor.

Pura delicadeza convertida en postre —el flan de Zafra—, capaz de conseguir que, incluso después de un auténtico festín, siempre quede sitio para una cucharada más.

Un flan de los que hacen historia, de esos que se deshacen en la boca.

Rural: El Otoño se sirve con carácter.
Flan de Yema – Nata – Lima

RURAL: EL OTOÑO DEJA HUELLA

Y así llegamos al final de una experiencia gastronómica plena, de esas que permanecen en la memoria mucho después de abandonar la mesa. Rural vuelve a demostrar que el respeto al producto, la técnica y la pasión por la cocina son los mejores ingredientes para emocionar. Sus propuestas de otoño nos han conquistado de principio a fin.

Pero detrás de una gran cocina siempre debe existir una gran sala. Mi reconocimiento a todo el equipo de Rural por su profesionalidad, cercanía y atención al detalle. Especialmente a Mikel, sumiller, por sus acertadas recomendaciones; a Gus, director de sala, por conducir la experiencia con elegancia y naturalidad; y, por supuesto, al chef Ricardo Acquista, al frente de unos fogones donde el producto se transforma en auténticas emociones.

Porque la verdadera grandeza de un restaurante no reside únicamente en sus platos, sino también en las personas que consiguen hacerte sentir especial.

Nos marchamos con el paladar agradecido, la memoria llena de sabores y unas ganas enormes de regresar.

Y sí, todavía me «rechupeteo» solo de recordarlo. ¡Bravo, Rural!

Rural Restaurante

 

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